Con profunda gratitud y admiración, la institución abraza a sus seres queridos y reafirma el compromiso de mantener viva su llama de solidaridad.
Hay vidas que se miden en años, y hay vidas, como la de María Ángela Mejía Mejía, que se miden en la cantidad de luz que dejan al partir. Con el alma conmovida pero inundada de una infinita gratitud, la familia de Fundalianza despide a su gran inspiradora, una mujer extraordinaria que transformó su propia realidad en un faro de esperanza para toda una comunidad.

María Ángela no solo fue un ser humano excepcional; fue la chispa divina, el motor y la razón de ser que hizo parte del nacimiento de Fundalianza. Su experiencia y su amor infinito se convirtieron en el cimiento de una fundación creada para abrazar, guiar y brindar apoyo integral a los pacientes diagnosticados con la enfermedad de Párkinson y a sus familias.
Lejos de rendirse, María Ángela eligió el camino de la sonrisa, la resiliencia y la fe. Nos enseñó a todos que el diagnóstico es solo una circunstancia, pero la alegría de vivir es una elección del alma. Sus mensajes cotidianos de esperanza y su capacidad para ver el lado hermoso de la existencia se quedan grabados para siempre en el ADN de nuestra institución.
Gracias infinitas y un abrazo de fortaleza a su hermosa familia
Desde Fundalianza, queremos expresar públicamente nuestra gratitud más profunda a su familia. Gracias por haber sido su soporte, por caminar a su lado y por permitir que su generosidad trascendiera las puertas del hogar para tocar las vidas de tantas personas que hoy encuentran consuelo gracias a ella.
A sus seres queridos les enviamos un abrazo fraterno, humano y solidario, lleno de la misma calidez que ella siempre nos entregó




Hoy le damos las gracias a María Ángela por su valentía, por su resiliencia y por demostrarnos que la alegría es el motor de la vida. Su legado de luz seguirá iluminando el camino de Fundalianza por siempre.
Descanse en paz en los brazos del Creador.


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